jueves, 19 de mayo de 2016

El primer paso

En el 2007, Venezuela todavía se disputaban entre un bando y otro (políticamente hablando), sobre el futuro que tendría Venezuela, con la implementación de un gobierno al estilo cubano.
En esa fecha, me dije a mi misma que era hora de buscar un vuelo a otras tierras, donde pudiera ser yo a plenitud, sin las prohibiciones que la familia y el gobierno te imponen, de alguna manera.
Fue entonces cuando decidí, que era hora de empezar a preparar el vuelo. Claro, en esa fecha, aún no tenia 40, tenía 34 añitos.

El primer paso que di en esta aventura, fue hacer los trámites de mi nacionalización o ciudadanía como hija de italiano. Fue un proceso algo ligero, porque no estaba tan ansiosa y apurada; así que conseguí por suerte a un Sr. que vivía cerca de mi trabajo, y estaba recomendado por el Consulado Italiano, el Sr. Giorgo. Wow, cuando conocí a este señor, casi se me aguaron los ojos, porque él era igual a mi nonno, el padre de mi papá, una buena señal ¿No creen?

Bueno, en ese entonces, no había migración masiva, así que los procesos eran bastante fáciles. No recuerdo fechas exactas, pero recuerdo ese año, y las idas a las oficinas del Municipio donde me registraron cuando nací, por allá en Prado de María, Caracas (Registro Civil de santa Rosalia). Fui bien tempranito, y pude sacarme la partida de nacimiento. 
Para mi sorpresa, el nombre de mi papá estaba mal escrito, así que tuve que contactar a un abogado para que me ayudara con la corrección de la partida de nacimiento, y esperar un tiempo; luego ir al registro principal, y solicitarla, con la corrección.



Una vez que obtuve mi partida de nacimiento corregida, se la entregué a este Sr. Giorgo, y él se encargó de apostillarla, traducirla y llevarla al Consulado Generale D´Italia a Caracas, para comenzar mi proceso de obtener la ciudadanía. Como mi papá era italiano al momento de yo nacer, se me hizo fácil obtenerla...menos mal que mi papá perdió su nacionalidad después que yo naciera, si no, hubiese sido más difícil.

Finalmente, y después de tantos trámites, que se hacen cuesta arriba cuando estás trabajando, obtuve mi nacionalidad italiana; y posterior, saqué mi pasaporte italiano.


Luego, este proceso de aventura, se paró, porque la empresa donde trabajaba, me habpia ascendido, y me habían ofrecido un buen paquete salarial. Pero, mi ilusión se mantenía.

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