jueves, 19 de mayo de 2016

El segundo paso...

Luego de hacer mis trámites en el primer paso, estuve trabajando en el nuevo cargo, con nuevo salario, nuevas responsabilidades, mi vida parecía estar tomando un nuevo rumbo. En el 2009, compré mi primer carro, conocí a un hombre maravilloso; de veras que los planes de migrar, se me olvidaron, me dije que si me estaba yendo bien ¿para qué irse?

Bueno, todo empezó a declinar en el 2010. Mi trabajo empezó a mostrarse más difícil, más por el trato con algunos compañeros, mi jefe no me apoyaba, la empresa también se estaba viniendo abajo.
Ese hombre tan maravilloso que conocí, no quería nada formal conmigo, y hasta me dijo que él estaba bien como estaba antes de conocerme. 
Mi estabilidad emocional se fue al piso, y me recordé aquel momento en el que había tomado la decisión de irme, y pare todo, por un espejismo.

En el 2011, decidí buscar otros nortes, laboralmente hablando, para así tener un poco más de dinero y poder irme más cómoda. Se me presentaron trabajos que decían que les encantaba mi perfil, y luego no me llamaban más. No conseguía trabajo, y no entendía porqué.

Así que el segundo paso para mi aventura fue durante todo el 2011, me puse las pilas, y empecé a revisar que se necesitaba para hacer la reválida del título en Italia. Visité la página y las oficinas del consulado un par de veces, me asesoré con muchas personas que hacían los trámites ahí, y así comencé el proceso.


Primero, busqué mis notas de bachillerato y título en el colegio donde estudié. Este trámite lo hizo mi papá que estaba en la ciudad donde estudie. Luego, tuve que ir a la Zona Educativa de Miranda en Caracas (Torre Británica de Altamira), porque estaban solicitando los formatos nuevos de este, y así que aproveché y lo pedí también para legalizar para el exterior.
Luego, de casi 6 meses de espera, finalmente me los dieron.


En paralelo, me fui a la Santa María, donde estudié farmacia. Ya yo tenía mis notas y eso, pero había que solicitarlas con el formato nuevo, así que pedí: Certificación de notas, certificación de Pensum, Certificación del programa, el programa, y Certificación del Acto de grado…que, para mí, este documento me ha traído mas dolores de cabeza y depresión (pero es tema de otra entrada al blog).
Una vez que tenía todos los documentos arriba mencionados, los guardé para hacer el próximo paso.


En el 2012, se me presentó la oportunidad de irme a Italia, por vacaciones; visitar a la familia, y aprovechar que mi hermano y su esposa estaban por allá de vacaciones también.
Ese momento lo aproveché, para merodear de como es el ámbito laboral, y traerme un poco de dinero, para ahorrarlo en caso de necesitarlo. Hoy me arrepiento no haberme quedado, dizque porque necesitaba hacer mis papeles para la reválida del título, pero ese es el tema de más adelante…

Así que bueno, desde el 2011 hasta agosto del 2014, tuve que hacer una pausa a mis planes, porque estuve sin trabajo y sin entrada fija. Pero, durante este tiempo, desarrollé un talento que tenía guardado, que fue la repostería; y esto salió adelante por el apoyo que me dio mi cuñada, al referirme a su jefa para que le hiciera una torta, desde entonces, y hasta el 2014, estuve vendiendo tortas decoradas, la moda del momento, y figuras modeladas en masa fría.



Luego conseguí un empleo, en mi área profesional, y tuve que parar…pero la aventura en Venezuela, todavía continua.

El primer paso

En el 2007, Venezuela todavía se disputaban entre un bando y otro (políticamente hablando), sobre el futuro que tendría Venezuela, con la implementación de un gobierno al estilo cubano.
En esa fecha, me dije a mi misma que era hora de buscar un vuelo a otras tierras, donde pudiera ser yo a plenitud, sin las prohibiciones que la familia y el gobierno te imponen, de alguna manera.
Fue entonces cuando decidí, que era hora de empezar a preparar el vuelo. Claro, en esa fecha, aún no tenia 40, tenía 34 añitos.

El primer paso que di en esta aventura, fue hacer los trámites de mi nacionalización o ciudadanía como hija de italiano. Fue un proceso algo ligero, porque no estaba tan ansiosa y apurada; así que conseguí por suerte a un Sr. que vivía cerca de mi trabajo, y estaba recomendado por el Consulado Italiano, el Sr. Giorgo. Wow, cuando conocí a este señor, casi se me aguaron los ojos, porque él era igual a mi nonno, el padre de mi papá, una buena señal ¿No creen?

Bueno, en ese entonces, no había migración masiva, así que los procesos eran bastante fáciles. No recuerdo fechas exactas, pero recuerdo ese año, y las idas a las oficinas del Municipio donde me registraron cuando nací, por allá en Prado de María, Caracas (Registro Civil de santa Rosalia). Fui bien tempranito, y pude sacarme la partida de nacimiento. 
Para mi sorpresa, el nombre de mi papá estaba mal escrito, así que tuve que contactar a un abogado para que me ayudara con la corrección de la partida de nacimiento, y esperar un tiempo; luego ir al registro principal, y solicitarla, con la corrección.



Una vez que obtuve mi partida de nacimiento corregida, se la entregué a este Sr. Giorgo, y él se encargó de apostillarla, traducirla y llevarla al Consulado Generale D´Italia a Caracas, para comenzar mi proceso de obtener la ciudadanía. Como mi papá era italiano al momento de yo nacer, se me hizo fácil obtenerla...menos mal que mi papá perdió su nacionalidad después que yo naciera, si no, hubiese sido más difícil.

Finalmente, y después de tantos trámites, que se hacen cuesta arriba cuando estás trabajando, obtuve mi nacionalidad italiana; y posterior, saqué mi pasaporte italiano.


Luego, este proceso de aventura, se paró, porque la empresa donde trabajaba, me habpia ascendido, y me habían ofrecido un buen paquete salarial. Pero, mi ilusión se mantenía.